Soul in Brooklyn

  Abro los ojos. ¡Bua! Que dolor de cabeza... Mmm... Que bien huele a café. Espera... ¿Dónde estoy? Me deshago de las sábanas que me atrapan. Miro atenta a mí alrededor. Esta no es mi habitación. ¡Dios! ¡Como me duele la cabeza! Me levanto y busco el baño. Segunda puerta a la izquierda. Entro y cierro. Me lavo la cara. ¿Qué ropa llevo puesta?
-¡Aaaaaah!-comienzo a chillar. Salgo del baño y voy hacia la habitación.
-¿Qué pasa?-alguien sube las escaleras hacia la habitación corriendo.
-¡Aaaaaah!-vuelvo a gritar.
-¿Qué pasa?-vuelve a preguntar Jack.
-¡Aaaaaaaah!-sigo gritando.
-¡Para ya!-me pide-. Respira hondo.
  Me tranquilizo, respiro, inspiro... Respiro, inspiro. Me invade el pánico.
-¿Qué te pasa?-pregunta más calmado.
  Me siento a la cama y empiezo a llorar.
-¿Qué que me pasa?-grito-. Tengo puesta una camiseta de los Lakers, estoy en tu casa, contigo, me duele horrores la cabeza... Y no recuerdo nada de anoche.
-¿Nada?-pregunta.
-Nada, imbécil-respondo llorando.
  Él suspira.
-¿Por qué estoy en tu casa?-le pregunto levantándome.
-Anoche te emborrachaste-me hace sentarme.
-Sí, pero no recuerdo nada más-me froto la sien.
-Te encontré... borracha. Gritando por las calles que le habías dado todo, que si no se qué, que si no se cuanto. Con una botella de Vodka en la mano, y empapada. Me dijiste que te habías metido en una fuente, que te habías emborrachado por Mark, y-se para-... Bueno, y nada más.
-¡Dios, que vergüenza...!-contesto.
-Me pediste que te trajera a mi casa-sonríe.
-¡Dios, que vergüenza...!-repito.
-¿Quieres café?-me pregunta, de pronto.
-Sí, por favor. Y olvídate hoy de que tengamos sesión...-suspiro levantándome.


Gracias, por ser mi luciérnaga.

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