Soul in Brooklyn


Abro los ojos lentamente, mientras mis neuronas se van despertando y mi cuerpo se estira, provocando que huesos que no sabía que existían crujan. Mi cabeza aterriza sobre la almohada, con un tremendo dolor causado por la resaca. Ugh, cómo duele. Aún huele a ti mi cama, suspiro cerrando los ojos, otra vez. Era demasiado pedir despertar como me acosté, santo Dios, cómo voy a arrepentirme de haberte dejado ir. En fin, creo que ya no puedo hacer nada. Me levanto de la cama y camino arrastrando los pies escaleras abajo. Voy hacia la cocina, intentando mantener la mente en blanco, pues creo que serás un gran quebradero de cabeza. Saco una de mis tazas favoritas, la de Spiderman, y le echo dos cucharadas de azúcar. Espera. No, no, no, espera. Esto no está igual que siempre. ¿Dónde está el cenicero? Y, ¿las llaves de la puerta del patio? Enarco una ceja, girándome hacia la puerta, está abierta. Por favor, que sea lo que creo que es. Rezo, aunque no sea creyente, porque ese… pedazo de hombre siga en mi casa. Juro que si es así no lo dejaré escapar. Mi actitud cambia completamente cuando te veo de espaldas, sin camiseta, sentado en el bordillo de la piscina con las piernas jugando en el agua. Estás fumando, tan tranquilo. Me siento tras de ti, rodeando con mis piernas tu cintura y dejando pequeños besos sobre un tatuaje en la espalda, que no había visto anoche. Claro, que tenía mejores cosas en qué fijarme.

-Creí que te habías marchado…-Suspiro, apoyando mi barbilla sobre tu hombro, mientras que tus manos acarician mis piernas suavemente.

-Creí que querías que me quedase.-Tu tono de voz suena algo tímido, cortado. Quizás piensas que solo te quería una noche en mi cama. Pero no estoy segura de qué decir. Sí, quiero que te quedes, pero no solo durante una noche. ¿Qué hago? ¿Qué digo? Se acaba el tiempo. Me miras, por un momento, esperando una respuesta.

-Bueno… yo…-Me quedo totalmente en blanco. Quiero que te quedes, pero no sé si quieres quedarte. ¿Por qué cuando necesito que mi cabecita me eche una mano no lo hace?

-Tranquila, no te preocupes.-Sonríes algo desilusionado. Apagas el cigarro y te levantas, dejándome allí sentada. Dios, no… No te vayas. Vamos cabeza, piensa algo. Boca reproduce lo que la cabeza piense. Vamos, vamos.
 
-Adam-Murmuro en un fino hilo de voz, buscando algo de aire y valentía, dicho sea de paso también-… No quiero que te vayas. Quédate… conmigo.

Sé que es mucho pedir, pero si lo haces prometo darte todo lo que me pidas, todo lo que busques, todo lo que quieras, todo lo que siempre imaginaste. Créeme, lo haré.

Categories:

Leave a Reply