Soul in Brooklyn

Hay veces que todo cambia, en cuestión de una milésima de segundo. Y todo está bien, o eso crees, pero no es así. ¿Sabes de esas veces en que lees algo que te hace sentir mal el estómago? Sí, esas 'mariposas' que te recorren el cuerpo. No es usual que lea algo que me haga sentir de semejante forma, hasta que... ¡Bam! Saca su arma, y me dispara sus emociones. Y todo está bien, o eso creo.


Llevo unos meses con el mismo quebradero de cabeza, y no hago nada para solucionarlo porque me encanta. Y, a mi... Con lo que me gustaba el mar, el océano, ahora lo odio. No es un odio sano, ¿a caso, existe eso? Quizás debería pararme a pensarlo, ok, no. ¿Sabéis esas veces que soñáis cosas que os despiertan con miles de sentimientos a flor de piel? Yo... Veréis, últimamente tengo el mismo sueño. Estoy en una habitación que no es la mía, en una cama que no es la mía, y huele a sal, a brisa marina, a arena mojada. Y, entonces, unas manos me buscan entre unas sábanas azules. Azules y verdes. Yo sonrío, porque ha pasado el tiempo, y allí está. Después de muchos años, de muchas discusiones y de muchos besos. Cierro los ojos, para inmortalizar el momento, pero al abrirlos ya no está. Mis sábanas de pelito me resguardan del frío que hace en mi habitación, en plena oscuridad... En Granada. Resoplo frustrada y comienzo a llorar, porque bajo los sueños solo hay una almohada, no una máquina que los hace realidad. Quizás en otro momento habría calmado esa ansiedad con un cigarro en la ventana, pero ya no quiero depender de semejante vicio. Eso consigue romperme más los esquemas, y es que no puedo hacer nada para solucionarlo, simplemente deshacerme en llantos sobre un blog que me escucha hasta morir.


Y es que, cariño, eres tú quien decidió luchar y vivir al contrario de los demás, de lo que es normal en el día a día. Somos de los pocos romanticones que quedan hoy en la faz de la tierra. Y es bonito a la vez que feo. Pero, ¿quién soy yo para juzgarlo? No vale, porque yo conozco el secreto del lugar donde el Sol toca la tierra, así que quiero que Jah me prometa ese amor tan ansiado que desea tener mortal e inmortal entre sus manos. Yo prometo cuidarlo, como prometo entregarme cada noche y dejar de lado lo que está permitido y prohibido.


Busquemos, pues, un lugar pa' perdernos que ya no aguanto más. Que si la espera da sus frutos, yo quiero los míos porque me muero de hambre. Mi vida, escucha, querer no es poder, y necesito una señal que consiga abrirme los ojos y borrar cada duda que surge en mi cama, a las dos de la madrugada.


No me importa seguir llevando la contraria, pero quiero que esta pelea contra el mundo sea por una causa, quiero tener de veras mi recompensa, la exijo pues vivo por ella. Olvidemos los detalles, los reproches, y olvidemos también el alcohol. Hagamos bien las cosas y no nos dejemos llevar por el calentón del Ron en el paladar. Cambiemos el sentido y orden de las oraciones, como hago yo esta noche, pero que sea por una causa bonita.


Que yo te quiero pa' mí.





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