Soul in Brooklyn

Cuanto más tic, tac producen las agujas del reloj, más aumenta mi grado de desesperación. Buscando mil entretenimientos, miro por la ventana, ojeo algún que otro cómic e intento sumergirme en las páginas antiguas de cualquier cuento. Chequeo el Twitter, pero siempre va de lo mismo. Deslizo las yemas de los dedos por encima del puente partido de una vieja guitarra, y de una cámara antigua que dejó de funcionar. El tacto rugoso del gotelé de la pared cubierta por algunos cuadros y fotografías. Un pequeño resoplido, que dibuja el cristal con vaho. Me calzo los botines y salgo a la calle. Cascos que hacen fluir la música por entre mis neuronas, pa' ponerme en marcha. Me pierdo entre callejones de cultura islámica, con anchas escaleras y empinadas cuestas.  Busca algo sin sentido que fotografiar, para sacar de esa misma fotografía una historia, y de esa historia un sentido que darle a mi día de hoy. Me paro en cualquier lugar, mientras que escucho a Pereza y su "Pienso en aquella tarde". Son tantos recuerdos, tantos escenarios con distintos diálogos, que imagino antes de dormir, mientras abrazo la almohada.

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